“Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón”

Esta no es una carta de despedida, de amor,  de desamor, menos de infidelidad. Este escrito es de recuerdos. Por todos los momentos que compartimos, por cada risa, llanto, enojo que me provocaste, por cada locura que cometimos o arrebato de ese amor adolescente. Por eso casi siete años que pasamos juntos. Ahora se me hace tan difícil procesarlo, entender que tú te marchaste y mi corazón se fue contigo, toda mi alegría, mis ganas de seguir la vida.

 

 

Imagen: Weheartit

 

 

No está siendo fácil, pero dime como hago con este sentimiento que tengo por ti y no puedo expresarlo, no puedo dárselo a nadie que no seas tú. No es un reproche, es una súplica, no puedo vivir sin ti.

Cinco meses no son suficientes para olvidar toda mi vida. Perdón, mi propósito en esta epístola es otro.

 

 

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Realmente escribí para poder darte las gracias por ser tan tú, es difícil describirte, quizá sea el amor, pero para mí tú eras todo lo que cualquier chica puede desear. Yo me convertí de niña a mujer en tus brazos, maduramos juntos, pasamos de ser un amor arrebatado a un amor apacible sin perder la pasión y disfrutar de los silencios en pareja.

 

 

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Todavía no entiendo como la vida gira si tú no estás, pero cada día me esfuerzo. Contigo la vida me enseño que nadie sabe lo que vendrá. En donde estés ten por seguro que nunca te olvidaré.

Y como dice una frase de una novela que leí: “El día que el cielo caiga volveremos a reunirnos”.

 

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