Sabanas y una cama que sobra.

A estas alturas del partido la suavidad de unas sábanas y la firmeza de la cama ya están de sobra.

A estas alturas están más involucrados los sentimientos que nuestro propio cuerpo, y ya no somos dos. Somos un solo espíritu que por fin encontró reposo, el que ha encontrado entre detalles y gestos la simpleza de la vida, lo realmente importante y majestuoso.

 

Imagen: Weheartit

 

Porque a estas alturas ya he perdido la confianza en mi mente, y ese control mental pasó de tener un puesto en VIP para convertirse en entrada general. Todo eso que un día fui, seriedad y auto-control por mis sentimientos quedaron en un pasado, tapado con todas esas personas que una vez me hicieron daño.

 

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Ahora soy una nueva yo, regenerando mi piel y quitando cada capa dañada que fue dejada en algunas camas. Porque a estas alturas una cama es un objeto insignificante para mí, solo quedó como algo tangible sin ningún tipo de sentido, y por más de que este nuevo espíritu se pueda realizar completamente ahí, los verbos se volvieron más importantes y los sentimientos más fuertes con todos nuestros gestos.

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Las sabanas sencillamente nos puede cubrir de un frío externo, porque lo que llevamos por dentro es tan nuestro, tan diferente que nos mantiene a salvo y en constante calor. Somos una energía volátil, la complicidad envuelta en dos personas que luego de tanto buscar por fin se encontraron, no era destino eran oportunidades que ambos supieron valorar, después de tanto andar la pasión ya no era del todo importante y eso que una vez desvistieron como una cama y unas cuantas sabanas, a estas alturas sobran.

 

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