Se derrumban mis ganas, el fuego se apagó de repente.

Algo que nos sucede a la mayoría, tenemos las ganas a todo nivel y de la nada se caen a los pies de un vacío lleno de cenizas, pues eso es el resultado de un fuego que se apagó de repente.

 

Imagen: Blogspot.

 

Y que terrible es cuando todo eso que tardaste en elaborar se derrumbe de la nada frente a tus ojos, caes ante un público lleno de besos sin pasión y aliento sin respiración agitada. Entonces ese momento donde tus ganas cayeron como pelota sobre la mesa, el demonio del enojo aparece sobre ti, te sulfuras y hierves pues no lograste liberar todas esas ganas detenidas en una sola persona, tú.

 

Imagen: Tumblr.

 

Tal como el muro de Berlin, se caen, se cayeron de la nada, tal vez la otra persona no coloco todo de su parte para mantenerte emocionada, como una dulce espectadora que espera con confianza ser gratificada con ese boleto que compro en primera fila para presenciar unas cuantas escenas donde ella es la protagonista.

 

Imagen: Classicgrandtour.

 

Aunque no todo será siempre culpa del otro, tal vez se derrumbaron las ganas gracias a nosotras mismas, a nuestra frialdad, a nuestra falta de besos, de caricias resbalando por su espalda, a esa cantidad de juicio que aún no somos capaces de perder. Porque incluso nuestra apatía puede ser la causante de que nuestras propias ganas se derrumben, entonces se origina una lucha interna donde no sabes si perder el control y dejar esas ganas a flote o que de la nada estas se apaguen bajo los ojos de tu responsabilidad.

 

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