Él se fue y ella buscó a un antiguo refugio

Vaya que era una mujer muy fuerte, pero esa noche necesitaba que alguien la consuele.

No era la primera vez que sufría por tener el corazón roto, la única diferencia era que los años que pasaron y las situaciones que la marcaron, le enseñaron a aceptar con más calma aquello que no podía cambiar. Comprendió que amar a una persona, va más allá del lugar donde ambos se encuentren. Entendió que amar también implicaba dejar ir para que la otra persona fuera feliz de la forma en que él quisiese. Aceptó que jamás dejaría de sentir todo el amor que podía albergar por él. Simplemente se resignó a llevar ese sentir en su mente, alma y cuerpo, por el tiempo que fuese necesario, sin necesidad de forzar a que sea olvidado.

Fuente: We Heart It

Y vaya que era una mujer fuerte, había pasado muchas noches haciéndole frente a la desilusión y al engaño. Logró seguir con su vida, cuando por dentro sentía que se moría. Pero ¿eso es lo que todos hacemos no? Continuar, seguir, avanzar, no rendirse, no dejarse vencer por aquello que nos quiere apagar la vida.

Ella era realmente fuerte, pero esa noche necesitaba un consuelo. Y lo buscó. Cogió su celular, sus llaves y su abrigo. Salió de casa y empezó a caminar por aquel sendero que la llevaría a un destino bastante conocido.

Aún estaban prendidas las luces de aquella casa. Tocó la puerta y aunque demoraron un poco en responder a su llamado, pronto pudo pasar al lugar deseado.

Fuente: We Heart It

No, no fue en busca de un amante para mitigar su rato de soledad. No buscó y rebuscó contactos en las redes sociales para matar esos instantes de tristeza. No fue a dar en un bar o una fiesta para distraer su mente de todas aquellas decepciones. Ella sabe que a mucha gente le funcionan bien estos intentos de consuelo, pero nunca había necesitado socorrer a estos.

Sólo quería ser consolada por alguien que la conociera desde siempre, se limitará a abrazarla y a comprender porque lloraba sin decir ni una palabra.

Esa noche fue a la casa de su madre para ser consolada por ella. Sí, sabía que era una chica grande, una mujer y que debía hacerle frente a todo aquello que la hiriera, pero ¿quién podría negarle el derecho de recibir el abrazo de ella? ¿Quién podría juzgarla por socorrer a la persona que le dio la vida?

Fuente: galenodigital

Era algo que casi nunca hacía. Y no, no se equivoquen, no fue en búsqueda de su madre para que resuelva sus problemas, sólo quería que alguien le dijera que todo estaría bien, así no supiera la causa de su tristeza. Sólo quería a alguien que le infundiera un poco de cariño a su cuerpo apagado. Sólo quería recargarse de fuerzas para continuar con este viaje que es algo pesado.