Si no te gusta el infierno, para qué coqueteas con el diablo.

Mi mamá siempre dice: “Matan el tigre pero le tienen miedo al cuero”. Y hasta el día de hoy le sigo dando toda la razón.

 

Imagen: Weheartit

 

A veces solo nos gusta lanzar llamas a un incendio que será muy probable ocurra, pero de igual forma nos gusta y lo seguimos haciendo. Lo peor es que a veces no nos gusta lo que nos encontramos, pero seguimos insinuando que suceda lo peor, aunque ese peor este cargado de mucha lujuria y pasión.

 

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Pero, así vamos por la vida de coquetos, esparciendo nuestro aroma por territorios desconocidos incluso ajenos. Nos deja de importar el qué dirán y nos lanzamos con todo. Aunque suele ocurrir que luego, al lanzarnos sobre lo incierto vemos que esto no nos agrada del todo, pero ya tenemos el agua hasta el cuello y solo queda sacar la boca hasta la superficie para poder respirar.

 

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Es inevitable también permanecer quietos, tanto a hombres como a mujeres nos encanta ser coquetos, ir por ahí de insinuosos provocando los demonios de terceros sin ni siquiera percatarnos de que tan malos son. Sencillamente si alguien nos gusta vamos por todo, lanzando indirectas al aire para no ser quien dé el primer paso, mantener el misterio es nuestra tarea principal.

 

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La provocación es nuestro disfraz de momento, pues sacamos a relucir lo que ni siquiera sabíamos poseíamos. Pero, siempre existirán pros y contras, ¿cómo saberlo? Nadie lo sabe, la única salida seria rastrear el ambiente al que nos estamos metiendo, pues siempre existirán señales de alerta.