Si te crees la última Coca-Cola del desierto.

…a mí me gusta la cerveza.

 

Imagen: Weheartit

 

Hay tantos caballeros por ahí sueltos –no digo que sean muchos- pero si los suficientes para saber que el ego masculino está un poco por encima de mi hombro.

Hombres con complejo de superioridad y demasiada belleza junta, de esas que producen nauseas pues saben o creen que son demasiado buenos como para andar con cualquier mujer. Pero, para hombres como ellos; mujeres como nosotras, exóticas y poco genéricas que se fijan más en su mente que en la camiseta que llevan puesta.

 

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Claro, no negare que verles esos grandes músculos y abdomen de lavadero no sea colirio para mis ojos; lo que es realmente repugnante es escucharles hablar, quizás su ego es quien lo hace por ellos. No digo que sean todos, pero unos tantos de este tipo creen ser “el ombligo del mundo”, sí; y que iguales a ellos no podremos encontrar. De cierto modo tienen un tanto la razón, cada uno es único pero si REEMPLAZABLE, y tomen muy bien en cuenta esto La belleza se acaba.

 

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Pero, también existen otros que a pesar de no ser tan agraciados, aun así siguen siendo una gaseosa por encima del resto de mortales. Creo que en su momento todas, absolutamente todas debemos toparnos con espécimen de este tipo para… bueno, ustedes saben aprender un poco más en cuestiones de la vida y el corazón y que a veces es mejor no volverse dependiente de una gaseosa. Por eso prefiero la cebada, común pero que no se cree esencial para el resto del mundo.

 

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