Si te encanta ser infiel, no te ofendas cuando te devuelvan el favor.

Si eres de esas o de esos a los que les encanta romperle el corazón justo a la persona que tienen al lado, no te ofendas cuando venga otro u otra, incluso esa misma persona y et devuelva el favor, ojo por ojo, diente por diente.

 

No es una cuestión solamente de refranes, más bien de colocarse los pantalones bien en el puesto sin importar el género y asumir con valentía eso que tal vez la vida te está devolviendo con factura incluida. Es de hipócritas e inmaduros no asumir las malas acciones, las ofensas a la confianza de los demás, y es que precisamente de eso se trata, de faltarle el respeto al otro sabiendo que sus sentimientos están en juego.

 

Aunque el deseo y la tentación siempre estén de por medio, no valen las excusas para hacerle a alguien lo que justamente no quieres te hagan a ti. Y de hacerlo recuerda que la vida es un karma, un boomerang que regresa con mucho más fuerza y una vez que pasa no debes porqué derramar lágrimas de cocodrilo si una vez tú mismo hiciste exactamente lo mismo.

 

Y es que a veces solo se trata del bendito y tan sonado karma, el que regresa con mucho más fuerza para sacarte de lugar, de tu orbita espacial donde creías nunca te ocurrirá lo mismo a ti. Pero la vida golpea, y más que la vida lo que logras cosechar con el tiempo, tus acciones y verbos que una vez se extendieron sobre otra piel regresan con más fuerza ahora que cuando fuiste tu quien las puso en acción.