Sin palabras, sin voz.

Hoy es uno de esos días donde mis labios se privan de cualquier palabra.

 

Imagen: Weheartit

 

Como siempre me guardo cada letra y la convierto en un pensamiento, de esos que se escurren lentamente dentro de mi cabeza y no me dejan descansar. Pensamientos que revotan de un lugar a otro para hacerme perder el control.

Hoy sigue siendo un día como cualquier otro, solo que no sé a ciencia cierta qué hacer con él, mi ánimo despierta a medios términos, no me siento mal pero tampoco me siento del todo bien. Y no es algo de lo que me tenga que sorprender, si al final de cuentas así soy yo, un termómetro hecho mujer que sube y baja en sus emociones, como una montaña rusa a punto de salirse de su carril.

 

Imagen: Weheartit

 

Sin palabras, así quiero permanecer, y seguir analizando con mente fría. Y es que aunque algunas veces quiero apagar el botón en mi cabeza y quedarme con las palabras en la puerta de mi boca, hoy prefiero guardarlas bajo llave y seguir haciendo lo que mejor sé, analizar.

Mi voz hoy se esconde detrás de unos verbos llenos de arrepentimiento, si sigo tropezaré sin ni quisiera colocarle freno a todo esto, todo lo que estoy haciendo con mi vida y la manera por la que estoy lanzando todo al caño.

 

Imagen: Weheartit

 

Y sí, así desperté hoy. Hecha un nudo y con el alma desvestida, envuelta en una tempestad creada por mí, de la cual de cierto modo siento un poco de arrepentimiento. Pero, mi edad en mi identificación personal me indica que debo asumir mis acciones como adulto, y así lo haré; pero en total silencio.

 

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