Somos de esa persona que nos pervierte en silencio.

Sin que nadie más escuche.

 

Imagen: Weheartit

 

Somos de esa persona que nos devora con la mirada, nos acaricia sin ni siquiera tocarnos y nos besa con cada palabra que nos susurra al oído. Sin que las masas escuchen nos perdemos en el viento junto a otra alma que es tan igual o diferente a nosotros. Es física, química y matemática pura, aunque aquí la suma de ambos no nos convierte en dos sino solo uno.

Esa persona que nos envicia de su esencia se transforma en una droga silenciosa, más nadie se vuelve adicto a su presencia pues no hacen falta intrusos cuando la perversión es única para solo dos hechos uno.

 

Imagen: Weheartit

 

Aunque seamos independientes de mente y cuerpo, espíritus libres de la vida, nuestros impulsos y placidez solo le pertenecen a esas persona que nos sonsaca en silencio, basta solo una llamada o un gesto para que nuestras piernas se vuelvan gelatina y quieran ser complacidas por otras que las rodeen con su calor y juegos.

 

Imagen: Weheartit

 

Solo esa persona nos seduce de manera trivial, con misterio, encanto, inteligencia y creatividad hace que nuestra mente deje de pensar y se enfoque solo en el movimiento de nuestro cuerpo, es perder algunos sentidos y solo mantener el tacto y el gusto enredados entre nuestros labios y manos. Nos hace querer avanzar lentamente hacia lo desconocido, volviéndonos el contrincante perfecto de los botones, correa o sujetadores, pero siempre en silencio tal como una serpiente moviéndose para atrapar a su presa.

 

Imagen: Weheartit

 

Es así como poco a poco ese porcentaje perverso y erótico que llevamos dentro se convierte en propiedad de esa persona que aun estando lejos hace que nuestra tranquilidad corporal se pierda por completo.