Soy feliz a mi manera

Pero desde chiquita supe que me iba a doler si yo decía que dolía

La vida es como un embudo, unos entran por el lado ancho y a otros nos toca por el lado angosto, pero desde chiquita supe que me iba a doler si yo decía que dolía. Entrar por el lago angosto, por ese lado en el que todo es escaso, en donde todo parece más frío, más doloroso, puede hacerte explotar la cabeza y el corazón de tristeza y desilusión, incluso de ira, pero el secreto está en darle vuelta a la torta y hacer del camino algo mejor de lo que parece.

 

 

Quizás unos roben o asesinen, pero otros trabajamos fuertemente por nuestro bienestar

No la he tenido fácil, muchos de nosotros no hemos tenido una vida fácil, pero cada quien ha decidido cómo enfrentarse a las circunstancias en las que se envuelve su existir. Quizás unos roben o asesinen, pero otros trabajamos fuertemente por nuestro bienestar.

Porque sí, si me lo preguntan, soy feliz a mi manera.

Y no se trata solamente del área económica o laboral, sino de trabajar fuertemente en nuestras emociones, en nuestro ser, en nuestra visión espiritual. Y gracias a todo lo que me ha pasado, me convertí en la mujer decidida a hacer de cada día algo mucho mejor que el anterior. Porque sí, si me lo preguntan, soy feliz a mi manera.

 

 

Hay que pellizcarse, luchar, caer y levantarse.

Sé que puede ser difícil para algunos decir que es feliz si no se sienten cómodos con su vida, pero tampoco hacen nada para salir del embotellamiento en el que se encuentran. Hay que pellizcarse, luchar, caer y levantarse. Demostrarse a sí mismo que la felicidad no es tener todo el dinero del mundo, porque felicidad es levantarse cada mañana con la firma convicción de que vendrá un día mejor, y que sin importar lo que pase, habrá valido la pena porque la vida nunca para de enseñarte y de mostrarte que sí se puede.