También hay que aprender agradecer lo que no fue.

Siempre he sido partidaria de agradecer por todo aquello, incluso por lo  que pudo haber sido pero no fue así.

 

Por esos momentos que no fueron coloridos pero que a pesar de eso trajeron consigo un gran aprendizaje, aunque pocos los veamos así. Y es que al principio eso nos puede caer un poco mal, más cuando se quiso tanto y al final no se dio como se quiso.

Pero, también hay que aprender agradecer por todo eso que no pudo ser, y aunque quisimos con todo el corazón dedicando nuestra mente por completo, lo mejor es todo lo que sucede y solo nos debemos conformar con eso.

 

No se trata de luchar o no, más bien de resignarse cuando es lo mejor, porque todo lo que pasa es en pro a nuestro propio bienestar, y tal vez eso que veas como injusto es lo mejor que pudo haber pasado en tu camino, porque más que la perfección en tus planes hay unos más grandes y tal vez mejores para ti.

 

Acéptalo y cuando pases por circunstancias de este tipo entiende que tuvo que ser así. Hay personas y momentos que sencillamente no pueden ser por más de que queramos aferrarnos a ellos, y como dije anteriormente también queda solo agradecer. Esperar a que la vida nos premie con algo que si sea para nosotros, emprender el camino que sigue y dejar todos esos aromas que creímos nuestros muy pero muy detrás de nosotros.