Te haré tres invitaciones. Viajar, dormir y enamorarte.

Son tres maneras de irse a lugares distintos que no siempre entendemos, pero que son exquisitos cuando se comparten con otro.

Son tres invitaciones que quisiera compartir, aunque diría que pocos pueden ser dignos de invitar, porque algunas pueden ser cumplidas pero no todas a la vez.

 

Imagen: Weheartit

 

Una me lleva a lo desconocido y las otras dos a soñar. Son celebraciones que inspiran a vivir, descansar y estar ilusionado. Entonces cuando lo encuentre le haré estas tres invitaciones, no importa el lugar ni la hora solo quiero que sea con esa persona.

A veces nos llenamos nuestra pequeña cabeza de expectativas, buscando un supuesto molde que según nosotras es el que nos gusta, naturalmente creo debemos pasar esta etapa de prototipos en nuestra vida para entender que no todo es caras bonitas y cuerpos celestiales, es saber con quién amanecer un domingo en la mañana o con quien pasar todo el domingo.

 

Imagen: Weheartit

 

Creo, mejor dicho estoy más que segura que a cierta edad buscamos más que eso, no a alguien que complemente nuestra vida, si no que por el contrario nos ayude a experimentarla de todas las manera posibles. Viajar y perderse, sorprenderse y expandir la mente; esa persona con la que cualquier idea nueva sea un orgasmo en la relación.

 

Imagen: Weheartit

 

Donde dormir sea solo un stop en el tiempo compartido, el descanso de dos personas que se buscan siempre y que por ende cada día se enamoran más. Es aquí cuando digo, el día que esa persona aparezca en tu vida tu subconsciente le hará estas tres invitaciones sin ni siquiera preguntar, sencillamente estás enamorado y perdiste ya.