Te quiero así, a voz bajita y latidos altos.

Te quiero solo para mí, en la oscuridad de la noche y la claridad del día, acobijados como lo hacen las aves una con la otra luego de una tormenta que arroja las hojas del árbol en el que están.

Imagen: Weheartit.

 

Tan mío, tan tuya, tan los dos. Me has enseñado a hablar en voz baja, incluso a escuchar atenta mi silencio para no dejarte ir, a susurrarme al oído tus deseos incluso los míos, cuando estamos sobre el césped de nuestro jardín. Es un momento sincero, que no pensé encontraría, después de tantas bocas y corazones recorridos.

 

Imagen: Weheartit.

 

Corazones escasos de latidos, o quizás no se sentían expuestos a sentirse así cuando yo estaba a su lado. Pero, te quiero a ti, en nuestros silencios, en las miradas pérdidas de nuestros encuentros, cuando tratamos de no hacer escándalo en una casa llena de silencios, porque solo los dos conocemos nuestros miedos, nuestras intrigas, y esos corazones que laten tan deprisa cuando se juntan nuestras pieles.

 

Imagen: Weheartit.

 

Pieles frías cuando no estamos juntos, más la mía que extraña el calor de esa suave textura tan blanca, tan suave sobre la mía. Por eso te quiero así, en nuestros silencios y al borde de los gritos ajenos, mientras te susurro un te quiero al oído y bajo por tu cuello.

Porque aprendí hablar en voz baja cuando algo dentro de mí cambia, cuando ese frío extraño se apodera de mi cuerpo, y tú lo controlas con el calor del tuyo. Así me siento, tan susceptible a ti, que lo único que se escuchan son los latidos de mi corazón junto al tuyo.

 

Imagen: Weheartit.