Tengo una que otra deuda por hacerme tuya.

Tengo deudas conmigo incluso con el resto del mundo, aunque en esto ellos importen poco.

 

Aunque no creía en eso de ser o sentirse de alguien más, y mucho menos en el derecho de propiedad, me atrevería a decir que poco a poco fui dejándome a mí misma para ser parte completamente tuya.

Empecé a pegar deudas poco a poco con mi pasado, uno que aún me busca un poco aterrado, fui dejando amores a un lado para solo estar contigo, y es que vi y encontré en ti lo que con pocos podía yo ver. Fue así como mi vida empezó a sacudirme de vez en cuando.

 

Y aun así guardo un par de facturas por ahí que buscan ser cobradas tarde que temprano. Tengo deudas conmigo, y he dejado pasar un par de situaciones solo por haber mezclado mi piel rotundamente con la tuya como si nada más importase aquí.

 

Lo negué, trate por años de hacerme la fuerte en eso de creerse de alguien más, pero termine perdiéndome en el camino hacia mis conceptos cuando te encontré. Mi piel, mi olor, alma, espíritu y corazón se apartaron de mi para firmar un contrato contigo donde yo parezco importar poco, o tal vez mis decisiones para ser más exacta con todo esto. Me llene de deudas conmigo misma, y no consigo cómo pagar cada una de ellas. No hay más no hay menos, solo una víctima a la que le gusta caer lentamente sobre tu piel.