Tienes esa cara que dice: “Cariño nací para romperte el corazón”.

Sin duda no existe una cara de “Yo no fui”.

 

Hay hombres, muchos de ellos para ser exacta que tienen cara de algo así; y más que tenerla la representa con mucho orgullo. Te encuentran, te envuelven y devoran hasta romperte el corazón como solo ellos saben hacerlo.

 

Y lo peor de todo esto, es que sencillamente a nosotras nos encanta que nos traten así, estar bajo la mirada estricta de un cuerpo corpulento y muy varonil, del chico malo que te trate a su modo, con fuerza y pasión haciéndote perder el control.

Porque precisamente eso es lo que se quiere, perder total y de una manera eufórica el control, algo que con gran facilidad hace un hombre con estas características aunque al final estemos propensas a que nos rompan de una u otra manera nuestro frágil corazón.

 

Pero, aun así nos arriesgamos y nos lanzamos con todo a los brazos de la pasión, a la delicadeza de una barba bien afeitada y a la rudeza de unos músculos que nos abrazan inclusive el alma, porque nos gusta, nos satisface estar así, nos llena de lujuria e inclusive de orgullo tener uno de esta especia tras nuestros huesos aunque quiera devorarnos por completo.

 

A cuantos no nos hemos cruzado así, estoy completamente segura que con la mayoría nos hemos involucrado, aunque siempre existirá uno que sobre sale entre el resto, tan él, tan varonil que nos envuelve por completo, el que te marcó como completamente suya incluso cada trozo de tu corazón sobre el suelo.