Todas tenemos una dolida que nos llama: “La P#$% esa”

Todas, sea en silencio o a voz pública tenemos detrás de nosotras a una mujer dolida que en algún momento o todavía nos llama: “La P#$% esa”. Quizás seamos nosotras mismas las dolidas en una historia donde el único cínico es el que está de por medio.

 

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Y no es que debamos ser las malas de la historia, sencillamente muchas de esas veces pasamos por tontas en una historia de tres, creada por una persona con un enorme corazón. Solo que delante de una mujer dolida quedamos como las villanas de la historia, la otra, la amante, usurpadora, que se yo.

Y pensándolo bien también creo que esto forma parte de la vida y es otro toque que la hace más divertida. Tampoco es de sentirse orgullosa, pero si entender que no puedes caerle bien a toda la humanidad, y que tal vez en secreto o a voz publica seas la “P#$%” para alguien.

 

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La que pues… lamentablemente se disfrutó el postre de otra sin querer, como también pudo haber existido conocimiento de ello, entonces no hay derecho a quejarse. Usadas o no, disfrutamos el momento y de cierto modo ser un poco la villana no está nada mal, reconozcamos que nos encanta saber que fuimos la manzana de la discordia y que tal vez nos buscaron porque tenemos algo que a la otra colega le hace falta, incluso entramos en competencia con esa otra mujer.

 

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El mundo está lleno de eso, pero tampoco es una excusa prefabricada para tener derecho de entrar y destruir la relación de alguien, a veces se escapa de nuestras manos. Porque soy partidaria de algo “Yo tomo lo que la vida me regala” sea tangible o no, debo aceptarlo.