Todos tienen una historia guardada entre sus pertenencias

Anécdotas y cuentos tenemos todos, pero historias. De esas si muy pocas, tal vez una en particular, esa que nos quita el sueño y aun recordamos en silencio.

La que nos coloca los bellos de punta y nos trae recuerdos a la mente como bombardeo. Esas son las historias de las que estamos llenos todos, algunas cortas, otras duraderas y frágiles al tiempo.

 

 

Pero siempre existirá una en particular, la que nos llene el alma de risas y a la vez de tristezas, pues está ahí presente para colocarnos a parpadear. Son historias que nos hacen perder la noción de nuestro presente, quizás nos nublen un poco el futuro.

 

 

Ese al cual no avanzamos, por andar atados a esas historias de un pasado furtivo y lleno de inseguridades. Porque a pesar de que fueron eventos cargados de buenos momentos, son más las cosas malas las que nos hacen recordar. Es irónico, tratar de mantenernos ausentes de una historia que nos persigue como verdugo.

 

 

Pues está ahí, para repetirnos cada vez más en nuestra mente que debemos recordarle en secreto y ocultar las lágrimas, aparece y desaparece entre la nada, tratando de rebobinar en nuestra mente escenarios calientes vividos. Historias, que incluso vienen de nuestra juventud, trayendo consigo los viejos recuerdos de la escuela.

 

 

Así son las historias, nos marcan y llenan como si fuésemos un vaso vacío sobre la mesa.  Tenemos que aprender a vivir con ellas, como un agregado más en nuestro curriculun de vida, aunque nadie más las vea.