Trabajadora de la noche.

Trabajar, algo a lo que de niños no prestamos atención pero, al llegar a grandes no podemos escapar.

 

Imagen: Weheartit

 

Y yo, soy una trabajadora de noche, algo que suena extraño pero así es, no todos los horarios de oficina son de día y no todo el mundo duerme en la noche. Pero, más allá del sarcasmo entre mis letras también estoy muy consiente que existen esas trabajadoras de la vida nocturna y que, por muy controversial que esto suene, muchas lo hacen por el simple hecho de tener que llevar comida a casa.

 

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Aunque ahora viene un recuerdo de esos cortos a mi mente, en el que una vez vi por algún programa de televisión una chica cuyo nombre aparecía como “Anónimo” describir ese trabajo como una pasión, pues realmente le gustaba por el placer que sentía y que obvio no sentía ningún tipo de prejuicio y menos de culpa por ello.

 

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En fin, cada quien es dueño de su cuerpo y hace con él lo que mejor guste, mientras sea precavido y no dañe a terceros, los prejuicios quedaran de la mano de quien se cree único y santo, cuando en el fondo está tan o peor de dañado. Cada uno es dueño de sus días y noches, nadie vino a este mundo a ser el juez de otros, ni tan siquiera esos que estudiaron para llevar esta profesión.

Porque por más de que aun vivamos en un mundo lleno de tabúes, ese tipo de trabajo existen y no podemos hacer nada en contra de ello. Cada quien a lo suyo.

 

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