Soy una aprendiz del amor.

Con una hoja de vida repleta de miles de aventuras, unas más intensas que otras. 

Ya perdí la cuenta de cuantos amores e tenido. Amores cálidos, fríos, intensos, secos, tímidos, extrovertidos y alocados pero a la final todos se han marchado. Estudie un sin fin de maneras para permanecer inmóvil en una relación formal. Pero no sé que sucedió en el intento, creo no superé la prueba final.

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Simplemente permanezco como una aprendiz en estos temas del amor. Nunca avanzo luego de las primeras citas, no encuentro la manera perfecta de que alguien se quede a mi lado. Parece que al involucrarme con alguien yo termino siendo la maestra en éste juego. Enseño tan perfectamente al alumno en las artes oscuras del amor que él es el que luego termina triunfal con un nuevo amor.

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Muy poco me convierto en una profesional en estas aulas del director cupido, y es que son contados los caballeros que se han quedado a mi lado tomándose esto en serio, dispuestos a que ésta aprendiz avance en el amor. Pero cuando me quedo sola no logro entender que partes del tema me pase. Que clases me he perdido, o que ausencias me han manipulado.

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No me arrepiento de todos los que se han cruzado en mi camino, de cada uno he aprendido algo. Pero me enfada saber que han avanzado más que yo en éste tema del amor, mientras tanto permanezco inmóvil a que alguien con el verdadero valor de quedarse aparezca por arte de magia y me ayude a pasar esta ultima prueba. Definitivamente el amor es una escuela pero como la de Hogwarts de Magia y hechicería, donde uno se debe armar de pociones y conjuros para atraer al indicado. Y aunque suene un poco irónico el amor es eso “Magia” algo que aparece muy poco si sabemos utilizar la varita correcta, y es que la única varita en el amor es la atracción por encima de lo físico entre las dos personas.

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Yo seguiré así, aprendiendo cada día. Y aunque me toque probar mil aventuras más hasta quedarme con el indicado lo haré para avanzar. Mientras tanto sigo siendo una aprendiz del amor aunque a veces un poco torpe.