Una relación es duradera cuando ambos son iguale de pervertidos.

Y quien condene esta frase, que me dé su receta de la felicidad en pareja.

 

Amor, complicidad, respeto y un poco de perversión es lo que debe existir entre dos personas para que su relación sea única y casi perfecta. Más que solo eso, para que todo se dé con serenidad y calma.

 

Y es que todos o la gran mayoría quiere que eso que están viviendo ahora dure sin que nada se atraviese al frente, sin que existan inconvenientes, pues cuando hay amor y gusto todo se ve de colores, nunca de grises.

 

Es entonces necesaria una pizca de perversión por parte de ambos para que sea la combinación perfecta. Esa complicidad que entre cuatro paredes estalla en acción, la mejor forma de comunicación sin necesidad de hablar, porque ambos se complementan al máximo sin necesidad de preguntar; hay ritmo y mucha acción, miradas, besos y los dedos paseando por la piel del otro, y es entonces cuando a esta cuenta le agregamos mordiscos y unos cuantos gemidos que se escapan sin poder ser retenidos.

 

Es así como una relación perdura en el tiempo sin importar lo que pueda suceder, está ahí sin importar lo que digan o piensen los demás. Porque cuando dos mentes pervertidas se mezclan, existe una explosión perfecta, pues uno busca en el otro algo que se le hace exquisito y agua la boca, son sueños y anhelos que se echan a correr.

Es buscar en el otro lo que quieres para ti, lo que buscas vivir una y otra vez.