A veces me veo en la penosa necesidad de besarte

Qué complicado esto de ser quien se muere de sed, de hambre, de frío y de otras tantas cosas más cuando no te beso.

Qué complicado esto de ser quien se muere de sed, de hambre, de frío y de otras tantas cosas más cuando no te beso. No lo sabe nadie, tal vez no lo entiendan, tal vez ni se lo imaginen, pero a veces me veo en la penosa necesidad de besarte porque necesito sobrevivir.

 

 

Sabes cómo te veo, sabes cuándo te necesito y cuándo me acerco con intención de querer fusionarme contigo.

Es decir, necesito no sucumbir ante estas penosas necesidades que afloran cuando veo tus labios rosados. Debo respirar profundo. Inspirar, expirar. Y sé que lo sabes. Sabes cómo te veo, sabes cuándo te necesito y cuándo me acerco con intención de querer fusionarme contigo.

Es un juego entre gatos y ratones, y nos encanta.

Me encanta ver cómo me miras, como un gatito pequeño esperando leche. Me conoces bien, y también sé que mueres por mis besos. Es un juego entre gatos y ratones, y nos encanta.

 

 

Lo más divertido y tentador de nuestra situación en que nadie se imagina lo que crece entre nosotros. No tienen idea de lo que se esconde en nuestras miradas, y mucho menos de lo que hacemos cuando nadie nos ve.

No tienen idea de lo que se esconde en nuestras miradas, y mucho menos de lo que hacemos cuando nadie nos ve.

No es fácil acostumbrarse a este juego de amigos secretos que todo se hacen, que todo se provocan, pero es muy satisfactorio de una forma que no lo van a entender aunque se los explique.

 

 

De cierta manera somos esclavos de nuestros deseos, de nuestros secretos Y de una forma mística, ha funcionado muy bien.

Somos dos locos que se disfrutan a ratos, que juegan durante todo el día sin saber si habrá fuego o no.

Somos dos locos que se disfrutan a ratos, que juegan durante todo el día sin saber si habrá fuego o no. Aunque confieso que cuando hay personas, a veces me veo en la penosa necesidad de besarte, pero me mantengo en raya porque de hacerlo público, arruinaríamos la magia