Yo soy exótica, simpática y sarcástica.

Y un millón de ingredientes más.  

No diré que soy el tipo de mujer que es difícil conseguir en la calle, pero sí de las que una vez que se consigue es un tanto difícil olvidar, yo le diría “marcando la diferencia”. Lo mejor de todo es que en un mundo tan loco como este existe infinidad de mujeres que marcan diferencia a su modo.

 

Imagen: Weheartit

 

Y para ello no basta tener una cara bonita y un cuerpo escultural, pues las actitudes y la personalidad se llevan el trofeo. Sí, la simpatía que con virtud cada una tiene, así sea en el fondo muy en el fondo. Es carisma, humildad y buena vibra; un trío mezclado en una sola figura con esencia de mujer.

 

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Pero como todo no puede ser un jardín lleno de flores se debe contar siempre con una pizca de sarcasmo, ese ácido que curiosamente corre por nuestras venas y que muy pocas sacamos a la luz del día. No es antipatía y menos aires de superioridad, es reírse de lo incomodo de lo poco correcto y de todo eso que en algún momento del día quiera opacar nuestra grandiosa forma de ser.

 

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Y bueno, soy una mezcla de todo esto como muchas que caminan por la calle de esta gran ciudad, las que van en el micro al trabajo o a la Universidad, las que sentadas en la oficina o en algún bar atraen por su personalidad al hablar.

Yo soy exótica, simpática y sarcástica; una combinación no tan casual pero si cautivadora al andar.

 

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